Reseñas aventureras: «BRZRKR», de Keanu Reeves, Matt Kindt, Ron Garney y Bill Crabtree.

Acaba de terminar la edición en España de BRZRKR, el primer cómic ideado por Keanu Reeves, un récord de ventas en todo el mundo que ahora podemos juzgar con perspectiva al disponer de la historia completa. O quizá no, en realidad, ya que parece que Netflix se va a encargar de una película que lleve esta trama a imágenes reales y también de una serie de animación que ya tiene anunciadas dos temporadas.

Ahora bien, ¿qué es BRZRKR?

El término berserker, del que proviene el título, se refiere a unos legendarios guerreros vikingos que afrontaban el combate sin armadura, vestidos únicamente con pieles de animales o incluso desnudos, e imbuidos de una rabia incontenible que les otorgaba una fuerza y una resistencia al dolor sobrehumanas. Tan furiosos combatían que se dice que no lograban discernir amigos de enemigos, por lo que sus propios aliados los temían cuando entraban en guerra. Parece ser que, antes de luchar, consumían alguna sustancia alucinógena que les provocaba ese estado, aunque no está claro de cuál se trataba.

El protagonista de esta serie alcanza un nivel de conciencia similar, generalmente luchando sin armas y dotado de una fuerza, una agilidad y una capacidad de regeneración de heridas que lo convierten en un batallón en sí mismo. B es el nombre que le ha otorgado el Ejército de los Estados Unidos, para el que trabaja en misiones secretas ―generalmente las más peligrosas, tanto que ni los comandos de Operaciones Especiales se atreven a llevarlas a cabo― y a cambio de eso pretende descubrir el origen de sus enormes poderes. Su memoria es confusa, pero él cree llevar vivo unos ochenta mil años, siempre con esa habilidad para curar toda clase de daños que le ha permitido participar en la mayoría de guerras de la historia y salir indemne. Su cuerpo soluciona al momento cualquier fractura, quemadura o amputación sin que quede el más mínimo rastro, pero su cerebro lo almacena todo hasta el punto del agotamiento.

B no encuentra un sentido a esa larga existencia, no sabe para qué está en el mundo y cree que en realidad es más una herramienta que un ser humano. Su habilidad para matar resulta fabulosa después de milenios entrenando y, de hecho, las naciones para las que ha luchado nunca lo han considerado para nada más. Es un maestro asesino en todas sus formas, pero en ningún caso es discreto. La sutileza no es su fuerte, ya que suele actuar más como un ariete que arrase legiones enteras sin demasiado esfuerzo, y eso es exactamente lo mismo a lo que se dedica ahora.

¿Será capaz de descubrir el propósito de su vida: quién lo envió a la Tierra y con qué razón? ¿Y qué hará cuando lo sepa? ¿Morir de una vez?

En 2017, el actor, director, productor y músico Keanu Reeves tuvo una visión sobre un vikingo de aspecto brutal que enloquecía en mitad de una batalla y destrozaba el cuerpo de un enemigo con sus propias manos. Ese mismo año se había estrenado John Wick: Pacto de sangre, la secuela de una de las películas de acción más influyentes de lo que va de siglo y que había devuelto a Reeves al estrellato. Su nombre se convertía en sinónimo de violencia y de ganancia segura, a la cabeza de una franquicia que aún habría de seguir creciendo. Es en esa situación en la que el actor decidió convertir la imagen de su berserker en un cómic, cuya historia empezó a desarrollar con la ayuda decisiva de Matt Kindt, guionista nominado en diversas ocasiones a los premios Eisner y Harvey, y autor, junto a David Rubín, de los impresionantes Ether y Cosmic detective. Reeves y Kindt se dedicaron a contar en doce números las desventuras de uno de los primeros guerreros de la humanidad, su afán por encontrarle un sentido a la vida y su influencia radical en la historia, mucho mayor de lo que él mismo había pensado.

Pero nada de esto habría tenido valor sin Ron Garney, verdadero genio detrás de un cómic que parece explotar en las manos del lector. Con un guion que en realidad no descubre nada ni tampoco lo pretende, Garney realiza uno de los trabajos más destacados de su larga carrera profesional. Después de más de tres décadas dibujando, entintando y en alguna ocasión también escribiendo a los personajes más conocidos del cómic americano, con solo un número de 22 páginas logra convertir a B en un derroche de fuerza y crueldad, de chorros de sangre, miembros arrancados, ojos explotados y cráneos rotos. El fuego, las balas y toda clase de armas se unen para conseguir un nivel de destrucción explícita que nunca se había visto en cómic. La manera en que narra las misiones del temido comando de Operaciones Especiales resulta portentosa, de modo que la lectura de cada tebeo se convierte en un suspiro de violencia descarnada, que pierde bastante interés en las escenas que no incluyen acción.

El número 1 de BRZRKR vendió más de 600.000 copias y no es para menos, dada la espectacularidad de su propuesta, que no termina de resolverse en doce números y que quizá veamos tomar caminos nuevos más adelante.

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