«La reina demonio del río Isis» cumple su primer añito en las estanterías.

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Hace justo un año apareció en las librerías una novela llamada «La reina demonio del río Isis». Arrancaba así un proyecto multimedia basado en los viajes de exploración, los parajes exóticos, las leyendas ancestrales y el heroísmo. Aventuras históricas, con algo de filosofía y mucho de Cábala. Más Salgari que Ken Follet.

En 2014 había publicado «Nilidiam» con Editorial Universo, la primera parada de una historia compleja acerca de un reino ficticio en la costa de Berbería, una fábula de siglos acerca de levantamientos a vida o muerte, trágicas batallas y sentimientos encontrados. En 1930, Jon Kane, hijo del gobernador británico de Nilidia, se ve perdido en mitad de una sangrienta revolución islamista que persigue la independencia del país. Soldados colonialistas y libertarios armados se enfrentan casa por casa, calle a calle, en los albores de un siglo que marcará a todo el continente africano.

En 2016 salió al mercado, gracias a Editorial Trymar, «La reina demonio del río Isis», situada ochenta años antes, durante la batalla que supuso el comienzo de la dominación británica de Nilidia. Una flota de galeones invade el río Isis durante la noche, cargados de casacas rojas dispuestos a pasar a cuchillo a toda la ciudad de Basser. Sin embargo, no esperan la terrible maldición que se van a encontrar delante: en el maligno día de Hazrah, cuando los espíritus de los antiguos reyes de Azura dominan las calles, las armas mortales serán inútiles para completar la conquista. Y hay una mujer que los domina a todos: Anofis, la reina del gigantesco zoco de Basser, dueña de las almas de sus pobladores. Ella es la verdadera protagonista de esta novela.

Ha sido un año muy intenso: presentaciones, firmas, charlas, clubes de lectura… He conocido a gente maravillosa y muy diferente. Librerías, escritores, grupos organizados e incluso fans. Estuve metido en una caseta de la Feria del Libro. He viajado a lugares remotos para encontrar restos arqueológicos. He estudiado acerca de la navegación a vela y el manejo de una espada ropera. He disfrutado y sufrido junto a piratas, soldados y reinas del burdel. He descubierto la magia de la novela de aventuras.

Pero, sobre todo, he disfrutado la ilusión de compartir el sueño literario con muchísima gente maravillosa. Es una delicia recorrer este mundillo alucinante y precioso. Ya no hay escritores torturados, míseros, tuberculosos y encerrados en una sucia buhardilla de París: ahora vivimos en una época transmedia que deslumbra a base de redes sociales y hashtags.

Un año después, sólo puedo dar las gracias por tantas cosas que he recibido. Ésa es la verdadera fortuna del escritor.

Mi siguiente paso: plantar un árbol (¿el Árbol de la Vida?).

Os tendré informados.

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Mi primera vez en la Feria del Libro.

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Ya se ha terminado la Feria del Libro de Vigo 2017. Para muchos habrá sido una más, para algunos una menos, y habrá gente que haya pasado por la Feria (o la Feria por ellos, como en el dicho) sin pena ni gloria. Pero para mí ha sido «mi primera vez».

Sí, vale, es un chiste muy fácil, porque es la primera vez que firmo en un sitio tan importante, y la tentación de hacer la broma subida de tono es muy grande. Hasta podría completarlo con otro doble sentido aún más elaborado, y soltar algo como «Y la verdad es que me salió muy bien, y mira que dicen que la primera vez siempre es mala». Dios mío, cuánto daño ha hecho en este país el humor de máquina de café…

Lo que yo venía a contar aquí, después de tanto prólogo, es que este año, por primera vez, he participado como autor en la Feria del Libro de Vigo. Los maravillosos amigos de Librouro guardaron una fecha para mí y mis locuras, el 5 de julio a las 20 horas (en adelante declarado de interés general para mí y todos mis descendientes), y metieron mi nombre en el programa oficial. No pueden ni imaginar lo agradecido que estoy por algo así (aunque tampoco pienso llamar Librouro a mi primer hijo, mi agradecimiento no llegará a tanto, por muy contento que esté). Entre tantos grandes autores que han firmado en su caseta (por ejemplo, Davila, el día 6), allí estaba yo, pudiendo presumir de programa oficial. «La reina demonio del río Isis» y Editorial Trymar encontraron su huequecito entre aquel mar de libros de todas las épocas, libreros de oficio, casetas con solera y mucha afición. Los lectores pasaban por delante con los ojos muy abiertos, comiéndose con los ojos aquella infinitud de portadas multicolores, de nombres tan conocidos como miembros de su familia (y que, muchas veces, les han dado mayores alegrías que algunos familiares), y de alegría. Se palpaba la alegría en el ambiente, las ganas de disfrutar y de llevarse a casa obras que nunca hubieras sospechado, porque abundaban los deseos de dejarse sorprender. Algunos optaban por ir a lo seguro («Yo sólo leo novela negra, desde hace años», decía uno, «pero el niño que se lleve uno de Salgari, para que aprenda a leer de verdad»). Otros eran capaces de pronunciar los más extraños nombres nórdicos, con tal de encontrar el último éxito de su autor favorito.

Y allí estaba yo, armado tan sólo con la pluma de firmar (la buena, ésa que hace el trazo más fino que la Z del Zorro) y las más imaginativas dedicatorias. Porque claro, todo el mundo quiere que le pongas algo bonito, algo ocurrente y que no se parezca en nada a lo que le pusiste a la anterior. Por algo eres escritor, ¿no? Para currártelo. Y debo admitir (ahora que no me escucha nadie) que repetí algunos párrafos entre dedicatorias, pero juro que intenté ser lo más original y exótico posible (admiro a esa gente que incluye dibujos abigarrados o un intento de caligrafía medieval… eso no lo busques en mi caseta).

Resultado final: un sold-out total. Vamos, que nos quedamos sin libros, y se me pasó el tiempo de un plumazo, entre risas, recuerdos al gran Salgari (en una próxima entrada explicaré por qué hace años que le venero como a un dios) y muchas compras. Cómo no. Yo también padezco tsundoku, y a mucha honra.

Mil gracias de nuevo a los maravillosos libroureros, porque sin ellos nada de esto habría sido posible.

Tres apuntes, antes de que se me olviden:

  1. El emplazamiento de la Feria junto al Sireno es mil veces mejor que en la Alameda. El público llega en oleadas proveniente de la calle de las tiendas de moda, esto es, con ganas de gastar dinero. Y entonces se encuentran la Feria de bruces. Un acierto de marketing.
  2. Otra de las maravillas de esta Feria (aparte de conseguir una firma y caricatura de Davila) ha sido conocer finalmente en persona a Fran Zabaleta, impresionante escritor de novela histórica y aún mejor persona. Da gusto encontrar en la vida gente tan campechana, tan risueña y tan ilusionada con todo, además de ser un maestro de la literatura.
  3. No quería dejar de agradecer su detallazo a las chicas de Espazo Lector Nobel Vigo, que me llamaron por teléfono a propósito para ofrecerme firmar en su caseta, cuando ya me había comprometido con Librouro. Sólo por ver actitudes tan positivas y tanto trabajo por la cultura viguesa, vale la pena haber escrito una novela.

Por qué decidí ser escritor: A propósito de Literania 2017

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Esta semana tuve la enorme fortuna de participar en Literania 2017. Feria atípica donde las haya, celebraba su primera edición en el Parque de La Vaguada, en Madrid, y derrochaba constantemente ilusión. Desde su organizadora, la fantástica Lusa Guerrero, cuyo amor por los libros superaba cualquier expectativa; hasta los muchos locos, soñadores y emprendedores que nos juntamos bajo aquellas carpas blancas. Ha sido increíble formar parte de un proyecto así, ha sido ilusionante y me ha llenado de energía para unas cuantas vidas más. Pasear entre aquellas mesas suponía disfrutar de la magia de la creación, conocer autores de obras apasionantes y compartir su empeño por mostrar al mundo su trabajo, armados tan sólo con una sonrisa esperanzada y un bolígrafo bueno de firmar. Y una infinita ilusión por la literatura.

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Por eso decidí ser escritor, para compartir yo también mi empeño y recibir el de otros, para conectar de maneras que resultan imposibles sólo con el lenguaje hablado, para ocupar la misma mesa de novedades que autores grandísimos, para coger un micrófono y explicar ante una multitud lo que he hecho (justamente el mismo micrófono que habían utilizado Alberto Vázquez-Figueroa y Ana González Duque, de los que intento aprender día a día), para expresarme con palabras escritas que durarán para siempre.

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El tiempo pasa y cada vez soy más viejo, pero eventos así servirían para llenar de alegría una veintena de vidas, si mi dichoso karma tiene a bien concedérmelas. Salí de Literania con la convicción de que hay grandes personas dedicándose a las letras, y es un orgullo enorme poder codearse con ellas un solo día, un momento del tiempo efímero o una eternidad. Quién sabe.

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Risas, fiesta, amigos, cómics y «La reina demonio del río Isis»: Todos reunidos en Norma Cómics Vigo.

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El pasado 23 de febrero se cumplió uno de mis sueños más anhelados: me senté en una mesa en Norma Cómics Vigo donde habían pegado un cartel con mi cara y me dediqué a firmar libros. Mi libro. No como el del chiste, el de «Mañana a partir de las 18:30 estaré firmando libros en el Corte Inglés… hasta que me descubran y me los hagan pagar todos». No, esta vez era mi libro de verdad, con mi nombre en la portada, mi foto en la contraportada y doscientas páginas de locuras gabrielianas ahí dentro. Una historia confusa sobre un sabio que organizaba giras de teatro por el desierto, una revolución islámica avocada al fracaso, una invasión de casacas rojas, un explorador perdido en el mundo, un pirata sin alma, un brujo que compraba esclavos a muy alto precio y, sobre todo, una mujer demonio cuyo poder de manipulación era tan grande que hasta consiguió ponerle su nombre a la novela.

Cosas de las mujeres demonio, y de lo vulnerables que somos los mortales a ellas.

Hace años que conozco Norma Cómics Vigo. Desde que pisé por primera vez la ciudad olívica, allá por 2003, me vi atrapado por esas estanterías atiborradas hasta el techo de cómics, novelas, muñecos, huchas, figuras de acción, peluches, camisetas y un sinfín de rarezas más. Era sin duda el paraíso del friki, la ilusión secreta del lector. Cada mes las novedades llenan tus ojos entremezcladas con los clásicos inolvidables. Allí he comprado la JLA de Bryan Hitch y «Las crónicas del sin nombre», de Luis García y Víctor Mora. Gracias a Norma descubrí a Hugo Pratt, a Marini, a Blacksad. Mi mundo ha cambiado tantas veces que ahora soy consciente de que, sin esa librería, sólo habría vivido una vida, en vez de las millones de ellas que ya he disfrutado.

Y encima el jueves fui recibido como autor.

Parecía mentira, tenían una mesa con mi cartel, con mi cara mirándome fijamente. Había una montaña de libros y de posters para firmar, y una cola de sonrisas ilusionadas esperando por mí. No faltó ni un solo amigo, no quedó uno sin libro y sin abrazo.

Fue una tarde preciosa. Las horas se pasaron como minutos y las reservas de libros se agotaron. Por suerte nadie quedó descontento, pues ya hubo nuevos pedidos por parte de fans hambrientos que aguardan para sumergirse en la dura realidad de Nilidia. Valientes dispuestos a subirse a un barco negrero, a internarse por las callejuelas del zoco, a luchar contra monstruos de pesadilla y desplegar las velas de su galera de guerra. ¿Qué bando será el tuyo? ¿A quién servirás, incluso hasta la muerte?

Desde luego, el bando de Norma Cómics es el del cariño, el trabajo irrenunciable, la sonrisa perpetua y la sapiencia en todo lo que hacen. De no ser por esas mujeres maravillosas, la tarde del 23 no habría tenido ni la mitad de magia de la que vivimos.

Gracias. De todo corazón.

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Mañana tendrá lugar la increíble presentación de «La reina demonio del río Isis» en Norma Cómics Vigo

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¿Ya has olvidado la cita que tienes mañana en Norma Cómics Vigo, donde se presentará ante el mundo «La reina demonio del río Isis»?

Hablaremos de piratas del Mediterráneo, de sultanes otomanos, de invasores británicos, de brujas y de unos cuantos pecados capitales. Contaremos una historia que puede que no haya ocurrido nunca, o puede que sí y nadie había tenido valor para destaparla hasta ahora.

En la maligna ciudad de Basser, en la que las almas y los cuerpos se venden al peso… durante la fatídica noche de Shazrah, cuando los demonios bajan de la montaña y caminan libremente por las calles… un grupo de personajes lucharán en una guerra sucia entre dioses y hombres. Para que al final nadie gobierne más que ella, la reina demonio, de quien se decía que era capaz de controlar a los hombres con sólo una mirada.

Mañana Vigo se transformará en la terrible Basser.

¿Estás dispuesto a perdértelo?

Gran presentación de «La reina demonio del río Isis» en Norma Cómics Vigo

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El próximo jueves día 23 de febrero, a partir de las 18:30 horas, «La reina demonio del río Isis» se viste gala para mostrarse al mundo desde uno de los mejores lugares en los que podía hacerlo: nada menos que Norma Cómics Vigo.

Fundada en 1997, es una de las librerías más emblemáticas de la ciudad, tanto por su emplazamiento en pleno centro como por su público fiel, sus productos exclusivos y su buen hacer en el día a día. Pero sobre todo es por la gente que está al mando del barco, siempre risueña, siempre cercana, siempre dispuesta a ayudar y a participar en cualquier locura que propongas.

Y en otra cosa no seré, pero en locuras soy un auténtico experto.

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Este jueves haremos una presentación muy especial, mitad sesión de firmas y mitad víspera de Carnaval, que por algo es mi fiesta preferida. ¿Cómo organizar un evento justo en las fechas más irreverentes y locas del año y no pensar en algo transgresor, en algo básicamente divertido?

Haremos entrega de un regalo muy especial, un póster exclusivo de «La reina demonio del río Isis», a todo el que acuda caracterizado como uno de los cuatro pilares de la historia: la bruja, el mago, el pirata o el explorador.

De este modo nunca podrás olvidar el día en que asististe a la fantástica presentación de una novela fantástica, llena de aventuras más grandes que la propia vida.

Como lo es la librería que la alberga.

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2016, un año de aventuras que no se detiene

Nunca había estado dispuesto a hacer un balance de fin de año, de ésos tan cansinos en los que el autor juzga qué ha sido importante y qué no, y te lo explica por si no lo has entendido. Vamos a ver, yo también he estado aquí los doce meses y no me habían recluido en ningún monasterio tibetano. Ya me he enterado de la muerte de los famosos, los vaivenes políticos, las noticias del corazón, los accidentes…

Pero esta vez voy a hablar de algo que quizá no todo el mundo ha valorado en su justa medida: la llegada de «La reina demonio del río Isis». En noviembre vio la luz mi segunda novela, una historia de aventuras ubicada en la Nilidia de 1852, por tanto una precuela de la que salió publicada hace dos años: «Nilidiam». Ambas forman una estructura más compleja al estar juntas, y sin embargo pueden leerse de forma independiente.

Nilidia es la localización de la mayoría de mis narraciones, un país ficticio del norte de África que linda, por el este, con Libia; por el oeste con Túnez y Argelia; y por el sur con Níger. En esa estrecha y larga franja de tierra yerma transcurren las aventuras más trepidantes, no sólo las que aparecen en ambas novelas, sino también en los dos seriales de aventuras ya publicados en esta misma web: «Galeras nilidias» y «¡Por los dioses!» (haz clic en los títulos para disfrutar de una lectura emocionante que homenajea a aquellos clásicos folletines de Dumas o Salgari, y también a los tratados de mitología). En el fondo todas son ramas que nacen de un mismo tronco, que es la historia ficticia de un país al que se conoce como la perla del Mediterráneo, codiciado por muchos pero libre a pesar de todo. Libre en su corazón, claro, porque también han sido muchos los imperios que han atravesado la tierra nilidia en busca de sus riquezas, sus habitantes y sus localizaciones estratégicas. En estas publicaciones hallarás a brujas y caballeros, piratas, cañones, galeras y nómadas del desierto. Verás a las tropas de los jenízaros luchando en nombre del sultán Süleyman, a los corsarios nilidios defendiendo su tierra, los esclavistas recorriendo el río Isis en busca de piezas, brujas invocando poderes inmortales, encantamientos elaborados sobre la piel de los hombres, pecados capitales, objetos de poder y guerreros, muchos guerreros. La guerra es el motor que mueve la historia, y en Nilidia no va a ser menos. La historia se mueve en todas direcciones, y aquí podremos verla, por primera vez, mostrándose en todo su esplendor.

«La reina demonio del rio Isis» es la culminación de esa idea sobre la Historia, pues en sus páginas vemos el pasado y el presente de Nilidia, saltando de 1930 a 1852 y de vuelta al presente, de 2016 al lector actual, sin que quede del todo claro qué es cierto y qué no lo es. En cierto modo ésa es la gracia de este proyecto entero: confundir la realidad con la ficción y que ya no sepas distinguir una de otra. Me contaba un amigo que, después de leer «Nilidiam», había ido a consultar Google Earth para asegurarse de que no existía la nación de Nilidia, porque la novela daba tantos datos y tan creíbles que ya no estaba seguro de nada.

En el fondo siempre nos ha gustado que nos engañen. Decía García Márquez que el novelista crea un andamiaje que sustenta la historia, que es un edificio en ruinas que de por sí se caería a pedazos. Escribir una novela consiste en llevar la atención del lector hacia el edificio y que no vea el andamiaje, haciéndole creer que éste no existe. Supongo que a mí me ha gustado mucho el andamiaje y de vez en cuando no está de más señalarlo. Como los árboles que no te dejan ver el bosque, ni falta que hace.

«La reina demonio del río Isis» juega a ese despiste de forma deliberada, desarrollando una historia de amor y seducción en mitad de la guerra que entablaron el Imperio británico y el otomano entre 1852 y 1870 por la posesión de Nilidia. Un espía es el encargado de organizar los planes de la invasión, y frente a él hallará al contrincante más peligroso de todos: la bruja Anofis, la reina del mayor burdel del norte de África, donde los secretos, los placeres y los pecados capitales comparten cada día una taza de té. Ella intentará seducirlo para atraerlo a su bando, y así, capítulo a capítulo, le enseñará el antiquísimo ritual de los diez besos, por el que las mujeres africanas dominan el mundo desde siempre. Un beso por capítulo, una enseñanza, un poder, transmitido de madre a hija desde que la humanidad camina por el mundo.

Presentamos «La reina demonio del río Isis» en Pontevedra el día 26 de noviembre de 2016, y la respuesta fue espectacular. No podía ser en otra ubicación más que en Cinania Libros, claro, un lugar acogedor como ninguno además de divertido, complejo, profundo y sabio, como las mejores librerías del mundo. Allí se reúnen muchos intelectuales y unos cuantos locos —entre los que me incluyo—, capitaneados por el célebre escritor cangués Guillermo Moldes, experto en desembarcos otomanos y tesoros perdidos, con quien ninguna charla, por larga o breve que sea, puede circunscribirse a un solo tema, y su cerebro y el mío bailan la conga entre las historias más diversas. Nunca te aburres, y siempre aprendes algo nuevo. La presentación, en un día frío como las despedidas tristes —más como la de «Robin Hood» que la de «Casablanca»— reunió a un montón de amigos bajo ese techo literario de Cinania. El evento transcurrió como una alocada lluvia de anécdotas, debates sesudos, bromas fuera de contexto y sobre todo risas. Muchísimas risas. La participación de Pablo Morell y Eva del Pozo hizo que mis consabidas cantinelas sobre la conquista del continente africano no resultaran tan aburridas como es habitual, y aun así pudimos meter cada uno nuestras obsesiones: Eva, sus dudas sobre el papel de los personajes femeninos en las novelas de aventuras; Pablo, su preocupación sobre la vida real de los escritores de este género, y si yo pensaba embarcarme en algo parecido; y yo con mis sueños de Burton y Speke, Livingstone, Stanley y otros cuantos genocidas similares. La tarde no defraudó.

El siguiente paso fue el CulturGal, la famosa feria cultural en Pontevedra, donde se juntaron autores, editores y lectores en unos días fantásticos de interacción creativa. Volvimos a estar Pablo, Eva y yo, organizando un debate bastante loco con Ana Pastor y Teresa Egerique, donde ellas dos fueron la parte cuerda y nosotros los extraños especímenes que llevaban la conversación por la senda de lo surrealista. Empiezo a pensar que nos retroalimentamos, y no sé si eso es muy bueno. De aquella ocasión saqué en claro, además, una foto escribiendo con pluma clásica —por fin parecía un escritor de verdad— y el nombre «NILIDIA» trazado con tinta dieciochesca. Me explicaron de qué estaba hecha y me pringué los dedos. Como un niño pequeño.

Lo cierto es que la ocasión fue preciosa. Nunca me había encontrado con tanta ilusión literaria en un mismo sitio. Libros de ilustraciones, poemarios, tazas con la imagen de Rosalía, libretas que muestran el mapa de Galicia como si fuera «Juego de tronos»… El genio no entiende de formas, géneros o materiales, y cuando surge, abrasa como la llama de un dragón.

El tercer paso de esta odisea fue Navia, concretamente la librería El Hobbit, a la que vuelvo siempre, cada vez que tengo un momento libre. Si aún no has visto mi foto saliendo por la puertita de los hobbits, es que no visitas Facebook con asiduidad. Ese lugar es verdaderamente mágico, es el reducto de la fantasía de los niños y los adultos que no quieren ser Hombres Grises como los de Michael Ende. Es el corazón de la ilusión, y como tal valoro cada visita que les hago. El día 16 de diciembre llevamos allí «La reina demonio del río Isis», esta vez presentada por la fantástica Cristina Montañés, que hizo un discurso brillante. Incluso pude leer en alto el primer capítulo de la novela, que representa el primer beso, el más prometedor. Así que todo se volvió magia y todos pudimos compartirla.

Hubo magia en El Faro de Vigo, ha habido magia en La Voz de Galicia, y también en el Benedictus Piano Bar, en el puerto de A Guarda, un local bellísimo donde aún flotan las historias de los marineros de la antigüedad, como si sus espíritus se hubieran enganchado a las redes, a las mesas y sillas donde compartieron tantas cosas, a los rincones perdidos donde se arremolina el calor de la hoguera. Si escuchas con suficiente atención, aún puedes oír sus voces riendo, después de siglos de aventuras, como si fueran el canto de viejas sirenas. Un poco roncas de tanto alcohol, y desgastadas por la miseria de una vida dura, pero sirenas al fin y al cabo. Y su magia no se morirá nunca, porque otros han tomado su lugar, y nadie olvida de dónde provienen. En la noche del 23 de diciembre me dejaron compartir esa magia, y yo les hablé de brujas y piratas, que es mi tema favorito, y todos reímos juntos para celebrarlo.

Ése es el espíritu que anima a esta novela: la magia de los marineros, los corsarios y los hombres de Estado enviados a pacificar una región, frente a los intentos inútiles de los lugareños por resistirse. ¿Es que hoy en día ya no queda nada de eso en el mundo? Hace un tiempo leí que ya todo el planeta está en los mapas, que la cartografía ha avanzado tanto que ya no existen las manchas vacías en el centro del continente africano. Y no hay paraísos exóticos por descubrir, ni pueblos aislados por la climatología.

Así que tal vez sea hora de retomar los sueños, de buscar nuevas aventuras en parajes ficticios, o puede que no sean tan ficticios, porque Nilidia en realidad es una parte de todos nosotros. Es la ilusión por ser libres a pesar de lo dolorosa que puede llegar a ser la vida. Es la aventura en estado puro.

Pontevedra, CulturGal, Navia y A Guarda han sido los cuatro primeros pasos de «La reina demonio del río Isis», conformando una primera fase que ha superado con creces cualquier expectativa. ¿Qué vendrá ahora? ¿Qué nos espera cuando pasen las fiestas?

Paciencia, paciencia, amigos aventureros. Esto no ha hecho más que empezar, y 2017 será el año de la reina demonio.

Respirad hondo.

Luego no digáis que no estabais preparados…

Ultimando la presentación: hoy damos la cara

Hoy nos ponemos de tiros largos para la presentación oficial de «La reina demonio del río Isis», en Cinania Libros, Pontevedra, a partir de las 19 horas. Los nervios empiezan a sentirse en las tripas, la cabeza da vueltas intentando imaginar cómo saldrá todo. Pero la ilusión supera cualquier barrera y consigue que las cosas fluyan. Espero.

Ha sido muy largo el camino recorrido hasta aquí, no siempre bonito, no siempre ilusionante. Recuerdo que todo 2015 lo pasé en blanco, incapaz de escribir nada. Este verano pasado tampoco ha sido fácil. El resultado de tantas carreras y tanta pelea está en vuestras manos: un libro entretenido, una novelas de aventuras que trata sobre lugares remotos, parajes exóticos, guerras sagradas, rituales malditos, pecados capitales y gente que busca encontrarse a sí misma. No sé si lo conseguirán, pero al menos lo intentan.

Esta tarde lo presentaremos en Pontevedra. Esto se lo debo a mucha gente. Públicamente, a Editorial Trymar, Pablo Morell, Eva del Pozo y Guillermo Moldes, que confiaron en mí, dijeron que no parase de escribir y corrigieron mis faltas, que han sido muchas. En privado,  a tantas personas que soy incapaz de acordarme, con lo mal que me hace sentir eso. Durante este tiempo he sabido que el cariño está ahí y no se pierde, aunque a veces haya parecido que ponía todo de mi parte para que se perdiera. Por muy de intelectual que vaya, con frecuencia he actuado como un niño pequeño, caprichoso y egoísta. Y a pesar de eso sigo teniendo grandes personas a mi alrededor.

Lo de esta tarde va por todos ellos. El libro, la alegría, la ilusión y la vida en general, va por ellos.