Qué he aprendido como autor de… «El sueño de África», de Javier Reverte.

El sueño de Africa

Sería difícil para mí encontrar una sola cosa que me quede para el futuro después de leer este libro tan brutal. Es uno de los muchos que, a lo largo de los años, me ha recomendado mi amigo Guillermo Moldes (insigne escritor de Cangas do Morrazo y librero de vocación, de ésos que disfrutan cambiándote la vida a base de recomendaciones especiales y que entiende que hay libros que son tesoros mucho más valiosos que las joyas de la corona) y nunca falla. Para que os hagáis una idea, los últimos libros que me dijo que me llevara de su preciosa librería fueron «Seda», de Alessandro Baricco; «84, Charing Cross Road», de Helene Hanff; y éste, así que podéis daros cuenta de que el nivel de sus recomendaciones es: «La felicidad en formato de bolsillo».

Además sabe bien (porque fue uno de mis «lectores cero») que amo profundamente la novela de aventuras, así que, en lugar de darle vueltas a «La isla del tesoro» o «Los tres mosqueteros», me empujó a encarar la situación actual del continente africano, sin tapujos.

«El sueño de África» trata sobre lo que es hoy la aventura, sobre el contraste de los viejos exploradores y la pobreza actual, sobre las matanzas que causaron los esclavistas árabes, los cazadores de leones, los colonos blancos y el SIDA. Trata sobre el pasado como razón para entender los horrores del presente, y sobre lo fuerte que hay que ser para poder ser feliz en África después de todo lo que ha ocurrido.

Javier Reverte nos cuenta un viaje que realizó él mismo por algunas de las zonas más terribles del mundo, donde la esperanza de vida no sabe si está más amenazada por la pobreza, la desesperación o las enfermedades transmisibles. Y pensar las enormes riquezas que posee África… Pero claro, como él mismo rememora capítulo tras capítulo, esas riquezas nunca han sido propiedad de los africanos, sino de los traficantes de esclavos, de los corsarios, los dictadores, los exploradores al servicio de los gobiernos extranjeros y, en definitiva, de los que trazaban las fronteras en los mapas para luego saquearlas, bien fueran blancos o negros, que de todo ha habido.

La literatura ha sido cruel enalteciendo muchas figuras románticas que a la postre han resultado fatídicas para el continente africano, como la del cazador blanco, el masai fiero, el pirata osado o el territorio inexplorado lleno de tesoros, y por culpa de muchos de ellos ahora África es uno de los lugares más pobres del mundo, o más bien su población, que no su subsuelo. Reverte aporta veracidad, no poesía, y a pesar de todo eso la belleza africana flota por encima de tanta miseria, a fuerza de honestidad.

Es un libro precioso, aunque muy duro, y ciertamente necesario. Si alguna vez te gustaron las novelas de aventuras y soñaste con recorrer lejanos parajes, hoy toca poner los pies en la tierra. Y disfrutarlo, porque merece muchísimo la pena.

Moraleja:

La novela de aventuras aún tiene su sitio, pero no desde Alejandro Dumas sino desde la realidad, por dura que sea.

2 comentarios en “Qué he aprendido como autor de… «El sueño de África», de Javier Reverte.

    1. A mí, desde luego, me pareció un libro impresionante, Jorge, lleno de momentos duros que no intenta esconder bajo la alfombra y de sentimientos contados de manera cruda. Se nota que el autor ama profundamente África, pero también la aventura, y eso, en mi caso concreto, hace que vuelven mis sueños de viajar.

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