Reseñas aventureras: «El pequeño hoplita», de Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte ha manifestado desde siempre un interés especial por transmitir lo que sabe a los más pequeños, no solo sus conocimientos, sino su fascinación por la historia, los clásicos, la épica y las aventuras. Consecuencia de ello han sido libros como “La guerra civil contada a los jóvenes” (con ilustraciones de Fernando Vicente) o su adaptación para ámbito escolar de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha”.

“El pequeño hoplita” es una creación parecida.

Hace unos años, Pérez-Reverte creó una colección de álbumes ilustrados con las principales firmas del mercado literario de adultos, para que esos grandes autores se acercaran a lectores jóvenes y estos, a su vez, pudieran introducirse gracias a ellos en el universo de los mayores. Nombres como Almudena Grandes, Juan Marsé o Mario Vargas Llosa pasaron por allí y el evento fue histórico.

El primer álbum fue “El pequeño hoplita”, obra del propio Pérez-Reverte y del impresionante ilustrador Fernando Vicente. El resultado es una joya de las que merece la pena guardar generación tras generación y releer cada cierto tiempo, para no perder de vista aquellos conceptos que siempre deben ser defendidos. Ambos autores mezclan la épica, el heroísmo romántico, el sacrificio y la defensa de los valores nobles en una historia corta basada en la de la batalla de las Termópilas. Aquí los espartanos vuelven a defenderse de los persas en un angosto espacio que decidirá su destino, y con el suyo, el de toda la civilización occidental. La libertad es el concepto que los une en una lucha que saben que no pueden ganar, pero es que ganar nunca fue el objetivo.

El punto de vista desde el que Pérez-Reverte y Vicente narran la epopeya clásica es la de un niño que sobrevive a la guerra, lo que aporta el matiz del legado, de lo que aquellos hombres dejaban atrás cuando marcharon hacia las Termópilas y qué pretendían que hicieran ellos. El heredero y el bardo se convierten así en piezas clave del acto heroico, pues gracias a ellos perdura el hecho hasta el infinito.

“El pequeño hoplita” es una narración de héroes que se enfrentan a la muerte con la cabeza alta, como aparecen en tantas otras obras de Pérez-Reverte; pero también es, y aquí viene la difícil mezcla, un cuento para niños, que enseña valores necesarios sin querer moralizar. Eso lo hace recomendable para ellos y sobre todo para leerlo con sus mayores cerca, para que puedan explicarles la verdad que hay en ese álbum ilustrado y por qué es necesario conocerla.

Una delicia que nunca pasará de moda.

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