Reseñas aventureras: «Batman: La saga de Ra´s al Ghul»

Estos días ha fallecido Denny O´Neill, uno de los mayores genios que ha dado el cómic de superhéroes. Por esa razón le dediqué este artículo en el periódico Vigo É. Pero de paso también he aprovechado para releer uno de sus trabajos más valiosos y con mayor trascendencia hasta nuestros días: «La saga de Ra´s al Ghul». Su trabajo con este personaje fue tan brillante, tan rupturista con todo lo que se venía haciendo hasta entonces y a la vez tan respetuoso con la historia del héroe que merece la pena dedicarle unas líneas.

Ra´s al Ghul apareció por primera vez en Batman #232, de junio de 1971. Fue una de las obras más importantes del dúo formado por el escritor Denny O´Neill y el dibujante Neal Adams. Ambos se habían propuesto recuperar las raíces del Hombre Murciélago, después de que la serie de televisión de Adam West y Burt Ward de los años 60 hubiera desvirtuado sus comics. Durante su larga etapa con el personaje, O´Neill y Adams asumieron de nuevo que Batman debía actuar siempre como un justiciero nocturno, con un código de valores estricto y unas grandes capacidades como detective. Volvía a ser una mezcla entre La Sombra y Sherlock Holmes, movido por una creencia fanática en su papel como héroe, que persigue a los malvados del mundo para que no haya más víctimas como sus padres.

Pero todo héroe necesita un gran villano y en los 70 Batman conoció al que sería su enemigo más peligroso: Ra´s al Ghul. Concebido como la mente criminal más poderosa del Universo DC, Ra´s aúna a personajes tan terribles como el profesor Moriarty —enemigo declarado de Sherlock Holmes— y el doctor Fu Manchú —la adaptación de Moriarty que hizo Sax Rohmer, versión «Peligro Amarillo»—, y también a Shiwan Khan, el antagonista de La Sombra. Ra´s es la mezcla entre el orientalismo que estaba tan moda en esa época y la preocupación por la ecología que tenía Denny O´Neill. Es el genocida que se comporta así por una buena razón —o por lo menos él cree que es una buena razón— y además lo explica de un modo bastante comprensible.

A diferencia de los otros villanos, Ra´s al Ghul —término árabe que significa «La cabeza del demonio»— no quiere dominar el mundo, porque en cierta forma ya lo domina a través de su organización criminal, «El demonio». No, él lo que quiere es salvarlo de la humanidad.

Nacido hace unos cuantos siglos en algún lugar de Oriente Medio, sirvió como médico de un poderoso sultán y, gracias a su posición, descubrió el secreto de las fosas de Lázaro, unos determinados lugares de la Tierra donde la energía primordial podía hacer resucitar a un ser humano. De esta manera obtuvo la inmortalidad, pero a cambio perdió a su esposa, cuando el hijo del sultán la estranguló en un arranque de locura. Desde ese momento se hizo llamar Ra´s al Ghul y se negó a sí mismo la posibilidad de amar a otra mujer. Se dedicó a formar un imperio clandestino que manipulara a los gobernantes y le permitiera conseguir una fortuna. Gobernó en secreto, por encima de reyes y emperadores, restituyendo de vez en cuando su juventud gracias a una nueva inmersión en la fosa de Lázaro.

Sin embargo, con la llegada de la Revolución Industrial, Ra´s entendió que el género humano había crecido más allá de lo permisible y que estaba dañando el planeta con sus máquinas. Por tanto, hacía falta eliminar a una parte considerable de la población mundial, para que el resto pudiera vivir en un mundo sano. De modo que su organización fomentó el inicio de las guerras mundiales y los otros conflictos del siglo XX, pero ni siquiera eso sirvió para sus propósitos. Hacían falta nuevas plagas como las que aparecen en la Biblia, nuevos horrores que superaran con mucho a las guerras.

Por suerte para el mundo, en la época en la que tuvo listas esas plagas ya había iniciado su carrera el Hombre Murciélago, que tomó como misión enfrentarse a los planes de Ra´s. Ambos estaban igualados en sus capacidades físicas y mentales, lo que hizo que la lucha se enquistara, con el agravante de un tercer personaje en esta historia: Talia, la hija de Ra´s al Ghul, que estaba enamorada de Batman.

Igual que ocurría en las historias de Fu Manchú, en las que la asesina Kâramanèh cambiaba de bando por amor al doctor Petrie, aquí Talia ama al Hombre Murciélago hasta el punto de traicionar a su padre. Eso hace que el genio criminal se replantee su conducta y acabe por ofrecerle al héroe la mano de su hija y el mando de su organización. Ra´s admira a Batman por sus habilidades y su tenacidad, aunque no compartan los mismos valores. La respuesta que le da el justiciero ha marcado el cómic americano durante cinco décadas.

Denny O´Neill y Neal Adams crearon un villano formidable que resumía a muchos otros villanos de la literatura popular. El triángulo afectivo, la lucha de lealtades, los valores de cada personaje y su propia capacidad de sobrevivir se ponían en juego número a número. Sensei, la Liga de Asesinos, el Tigre de Bronce o Damian Wayne son algunos de los elementos que rodean a un ser terrible, cruel y sin un asomo de piedad, capaz de los planes más inauditos para eliminar a la especie humana sin que le tiemble un solo dedo.

Porque, como ocurre con los mejores villanos de la historia, él cree que en realidad es el héroe, pero nadie ha comprendido lo que hace.

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