Cómo construir uno de los mejores malvados literarios de todos los tiempos.

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El día 9 de febrero, con motivo del 155 cumpleaños de sir Anthony Hope, aparecía en «Vigo é» este detallado artículo acerca de «El prisionero de Zenda», considerada como una de las mejores novelas de aventuras de todos los tiempos. Esta afirmación no es en vano, ya que Hope pone en marcha en su obra los tres resortes fundamentales del género y los lleva a su máximo esplendor:

  • El entorno narrativo: «El prisionero de Zenda» transcurre en la nación ficticia de Ruritania, en el corazón de los Alpes europeos, un lugar idílico que mezcla los paisajes de montaña, los castillos medievales con su foso de aguas heladas, los pueblitos con tejados de paja y una corte de gran magnificencia imperial (que, por supuesto, oculta un lío de faldas entre uno de sus monarcas y una noble dama británica, algo que no puede faltar en una monarquía que se precie). Las modernas armas de fuego contrastan con los carruajes, los trenes con los caballos, de una manera tan irreal como creíble.
  • El ritmo narrativo: La acción no descansa en esta novela, hasta el punto que resulta casi imposible leer sólo el primer capítulo y no verse atrapado por esa endiablada manera de narrar, en esa trama apasionante de primos lejanos que intercambian papeles y se hallan encadenados por su honor, su amor y sus ganas de fiesta (en el sentido épico de la palabra).
  • Los personajes: Aquí es donde, sin duda, se destaca la maestría de Hope. Rudolf Rassendyll es un protagonista mítico que pasa por todas las fases del heroísmo, emparentadas casi con los doce trabajos de Hércules. Si en el primer capítulo se retrata a sí mismo como vago y ocioso por vocación, el enredo en el que le mete la casualidad pondrá en juego sus ideales, y le obligará a poner su honor por encima de la seguridad de su propia vida, para defender algo tan ajeno a él como es la Corona de Ruritania. Porque, ¿podría un caballero seguir llamándose así si no acudiera en defensa de una causa justa, cuando ésta se encuentra amenazada por indeseables?

Si grande es el héroe, no menos valiosos son sus enemigos: el temido Michael el Negro (capaz de urdir un plan tan ingenioso para alcanzar el trono, tan enrevesado, que hasta la última página mantenemos el alma en vilo por conocer el desenlace) y Rupert de Hentzau (una de las creaciones más agudas de la novela).

Rupert de Hentzau es el villano en la sombra, el ayudante del antagonista principal que termina por robar los focos y ganarse al público. Con su sonrisa pícara y su ágil espada, Rupert es malo porque le divierte (a diferencia de Michael, cuya única ambición reside en el trono, y con él la princesa, que queda reducida a una conquista material más). Rupert disfruta cabalgando, batiéndose en duelo, bebiendo y cortejando damas muy por encima de su posición social, sobre todo la hermosísima Antoinette de Mauban, de quien queda realmente prendado. O quizá no. Quizá Rupert desea a Antoinette sólo porque sabe que no puede alcanzarla, y ese reto imposible le arde en las venas y le demuestra que sigue vivo. Eso es lo que le convierte en un gran villano.

El día en que Michael el Negro alcance el trono de Ruritania, será verdaderamente feliz. El día en que Rupert de Hentzau consiga todo lo que anhela, su vida habrá dejado de tener sentido, y seguramente se suicidará. La búsqueda de placeres es el único motor de su existencia, y para ello los encara con arrojo y una permanente burla en el rostro.

Cuatro años después de la publicación de «El prisionero de Zenda», sir Anthony publicó la secuela, que no se podía titular de otra forma: «Rupert de Hentzau». El magistral villano asumía la parte central de esta segunda novela, y su desenlace no desmereció a la primera.

Grandes actores han encarnado la figura del espadachín sonriente y altanero: Douglas Fairbanks Jr en 1937 y James Mason en 1952.

¿Quién lo hará en el futuro?

Porque no hay duda de que una historia tan grande volverá al cine algún día, y Rupert de Hentzau demostrará de nuevo que es, por merecimiento, uno de los malvados más importantes de la historia de la creación humana.

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Más villanos geniales, más novelas de aventuras y muchas más lecciones aprendidas en este enlace.

 

3 comentarios en “Cómo construir uno de los mejores malvados literarios de todos los tiempos.

  1. Pingback: Proyecto #ViveLosClasicos: Las mejores novelas de aventuras de todos los tiempos. – Gabriel Romero de Ávila

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